Lo que nos dejó el Mundial de Futbol
Este verano se celebró la Copa Mundial de Fútbol en México, Estados Unidos y Canadá. La final se jugó el pasado domingo 19 de julio, donde España fue campeona venciendo a Argentina por el marcador de 1 a 0. Vi el partido por la TV y España tuvo un aplastante control del balón sobre Argentina; las estadísticas no mienten. Siento que fueron justos ganadores y debió haber sido un marcador más amplio. No hablaré sobre la final, que por cierto el show de medio tiempo me pareció horrible.
Varios partidos se disputaron en la Ciudad de México, Monterrey y mi bella Guadalajara. Tuve la fortuna de ir a uno de estos partidos en la etapa de playoffs, el partido fue entre Nueva Caledonia y Jamaica. Nunca esperé que el ambiente dentro del estadio fuera tan agradable a pesar de que no son selecciones relevantes, la afición increíblemente llenó el estadio Guadalajara. Y esta atmósfera y apoyo de la gente se vio reflejada en todos los partidos que se jugaron en México.
Un gran acierto de los gobiernos estatales fue habilitar los espacios públicos para el fan fest. Estos lugares fueron el ambiente idóneo para las muchas personas que no consiguieron boleto para asistir al estadio (carísimos por cierto). Noté que había muchos extranjeros de distintos países celebrando, sufriendo y disfrutando esta experiencia.
Algunas celebraciones estuvieron al límite de las leyes y otras pocas se salieron de control. En los primeros partidos, la organización de estos fan fest fue rebasada por la cantidad de personas que acudieron, sobre todo cuando jugó la selección mexicana, y peor fue cuando se ganaron esos partidos; la organización desapareció.
Hubo de todo: cánticos, festejos, cervezas, actividades, disfraces, personas arrojando en el aire a otras personas, torres hechas con vasos de cervezas, felicidad, enojo, malentendidos, discusiones, peleas, ganadores y perdedores. Una experiencia completa.
Las tres sedes de México fueron de las mejores en cuanto hospitalidad, apoyo y ambiente futbolero. Tristemente solo se jugaron 13 partidos de 104 (5 en Ciudad de México, 4 en Monterrey y 4 en Guadalajara), y aún así la gente respondió de manera eufórica como en una fiesta. Esto me da una pequeña esperanza de que México pueda hospedar otra Copa Mundial en solitario, como en 1970 o 1986.
Hablemos del equipo, de la selección mexicana. Creo que esta vez (desde Francia 1998) ha sido la mayor ilusión de ver este equipo en cuartos de final (nunca lo he visto) y muchas personas lo sintieron de esa manera. Como resultado de eso, se creó la famosa frase: Y si sí?
Lamentablemente no se consiguió y perdimos contra Inglaterra (quienes se quedaron con la medalla de bronce) en uno de los mejores partidos del campeonato. Honestamente dolió mucho ver esa derrota.
Aún así, disfruté mucho de ver tantos partidos. Aunque muchas veces lo bueno llega a su fin y muy probablemente ya no vea a jugadores top que vi desde adolescente. Por ejemplo Cristiano Ronaldo, Messi, Modric, Dzeko, Salah, De Bruyne, Courtois, Manuel Neuer, Guillermo Ochoa, Neymar, Casemiro, N’Golo Kanté, entre otros se retirarán y la lista podría crecer aún más antes de la siguiente Copa Mundial en 2030.
Por último quiero decir que ha sido una de las mejores Copas Mundiales que he vivido, quizás sea la favorita por el hecho de celebrarse en mi país y por haber tenido la oportunidad de asistir. Espero que la siguiente sea mejor y que también tenga la oportunidad de ver un partido en el estadio, lo que implicaría saltar el charco (España, Portugal y Marruecos). Confío en que el “y si sí?” se convierta en realidad.